El toro les pilló. La Comisión Europea arrastró los pies durante meses asegurando que el mercado eléctrico europeo funcionaba correctamente. Aún en julio, con el precio del gas alcanzando niveles récord que después siguieron al alza por los recortes en el suministro ruso, la Comisión Europea no veía la prisa y prometía una propuesta de reforma para marzo de 2023.

Los gobiernos le torcieron el brazo y la propuesta, que ya circula en Bruselas, llegará a la mesa de los ministros este viernes.

La electricidad está por las nubes. Salvo Francia, donde el gobierno establece por decreto los precios del kilovatio y el gigante público EDF asume las pérdidas, que pasan a deuda pública, en el resto de países se actualizan los precios (en algunos por meses, en otros por trimestres o semestres o a inicios de año) y el golpe va a ser brutal en los próximos meses.

Un hogar medio holandés o belga que pagaba algo menos de 200 euros al mes por electricidad y gas para agua caliente y calefacción podría pagar este invierno europeo entre tres y cuatro veces más.Una terminal flotante de gas llega a Eemshaven, Países Bajos. Foto EFE

Una terminal flotante de gas llega a Eemshaven, Países Bajos. Foto EFE

Los precios

Esa subida explica prácticamente la mitad de la inflación europea (la media de la Eurozona ya superó el 9%) y puede provocar tensiones sociales, además de estar poniendo contra las cuerdas a la industria del bloque hasta el punto de que la presidencia semestral europea, que ostenta Chequia, habla de “desindustrialización” del continente si no se ponen medidas.

El funcionamiento del mercado eléctrico explica parte de la subida desbocada de las facturas. Los reguladores nacionales de los sistemas eléctricos compran cada día a las plantas generadoras de electricidad, los megavatios que estiman necesarios para el día siguiente.

Primero compran los más baratos (esencialmente los generados por las nucleares, las hidroeléctricas y las renovables). Cuando no alcanza se compran los que se generan en plantas de gas y carbón.

El gas es el más caro y ahora su precio se multiplicó. La norma dice que todos los megavatios deben pagarse al precio del megavatio más caro, por lo que el gas marca el precio. Es el conocido sistema marginalista, útil para la formación de precios en tiempos normales y disparatado en tiempos de falta de gas.

Para complicar la situación más de la mitad de los reactores nucleares franceses (primera potencia nuclear europea y segundo mundial) no funcionan, la hidroeléctrica está en niveles ínfimos de producción por la sequía y la eólica produjo poco en los últimos meses por la falta generalizada de viento.La estación receptora de gas del gasoducto Nord Stream 2 del mar Báltico en Lubmin, Alemania. Foto AP

La estación receptora de gas del gasoducto Nord Stream 2 del mar Báltico en Lubmin, Alemania. Foto AP

¿Cómo se cierra el círculo? La semana pasada, la presidenta Úrsula Von der Leyen prometió “una intervención de emergencia” y una “reforma estructural». La primera pata es la urgente y este viernes, cuando vuelvan a reunirse los ministros, ya tendrán un primer documento con opciones sobre la mesa.

El gasto

En el fondo de los planes aparece el reparto del coste del aumento de los precios de la energía: qué parte debe cargarse a los hogares y a la industria, qué parte deben asumir los Estados en forma de gasto público y cómo se reducen esas dos losas extrayendo parte de los beneficios extraordinarios a las eléctricas.

La Comisión prepara un documento con varias opciones que van desde desacoplar y limitar el impacto de los precios del gas en la electricidad poniendo un tope al precio del gas que se usa para generación eléctrica y otro tope a lo que se paga por el gas ruso, además de excluyéndolo de la formación de precios.

También busca aumentar la liquidez en los mercados para controlar la posible especulación con los futuros de la energía, reducir la demanda, ayudar a los hogares más vulnerables y a las empresas en situación más precaria fijando para ellos tarifas especiales y extraer con impuestos o límites a los precios lo beneficios “caídos del cielo” que tienen los propietarios de nucleares, renovables o hidroeléctricas, que se les paga como si usaran un gas que no usan.

La Comisión quiere medidas que sean de fácil y rápida implementación y que se puedan coordinar a nivel europeo aunque no sean exactamente las mismas para todos los países. Deben servir para que los europeos puedan pagar las facturas de electricidad y calefacción sin arruinarse y para que la industria siga siendo competitiva.

Porque las facturas de la luz de los próximos meses en gran parte de Europa serán inasumibles para decenas de millones de hogares.

Fuente: Clarin

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