A día de hoy, un número de 154 militares y policías figuran en estado de pri­vación de libertad en los dos centros carcelarios es­pecializados que han sido habilitados para la reclu­sión de ese personal, in­cluyendo unos que ya es­tán condenados y otros en calidad de preventivos, so­bre los que pesa acusación de incurrir en diversos de­litos,La mayor cantidad está recluida en el centro de Operaciones Especiales, de Manoguayabo, en San­to Domingo Oeste, que só­lo alberga a agentes de la Policía Nacional.En ese recinto están pri­vados de libertad 123 po­licías, 46 ya tienen una condena y 77 figuran en la clasificación de pre­ventivos. Pertenece al sistema penitenciario tradicional, por lo que es­tá bajo la administración de la Dirección General de Prisiones.En el Centro de Correc­ción y Rehabilitación CCR 21, perteneciente al Nue­vo Modelo de Gestión Pe­nitenciaria, hay 31 inter­nos, de los cuales 25 están condenados y seis esperan el conocimiento de medidas de coerción.Este centro, ubicado en Santo Domingo Norte, en el antiguo Polvorín, aloja a militares y policías. Actual­mente guarda prisión allí un integrante de la Policía Nacional, mientras el resto corresponden a la Armada, el Ejército y la Fuerza Aé­rea.En ambos centros especia­les, todos los privados de li­bertad son hombres. Penas en espacio seguroLa coordinadora del Mode­lo de Gestión Penitencia­ria, Hilda Patricia Lagom­bra, explicó que el objetivo del Centro de Corrección y Rehabilitación para Milita­res en Conflicto con la Ley Penal es que integrantes de las fuerzas militares y la Po­licía Nacional que cometan actos delictivos o criminales cumplan sus condenas o es­peren juicio en un espacio seguro.“Se trata del CCR 21 y es un centro localizado en el anti­guo Polvorín en Santo Do­mingo Norte, con capaci­dad para 32 personas, con alojamientos colectivos, con camas de concreto y la mis­ma colchoneta que utilizan los privados de libertad de los demás centros”, precisó Lagombra.Los militares en conflicto con la ley, agregó, tienen los mismos programas de tra­tamiento que los privados de libertad civiles de los de­más centros de corrección y rehabilitación, entre es­tos de educación, deportes, actividades lúdicas y de re­creación, servicios de salud y alimentación provista por el sistema penitenciario. Acotó que allí no se permi­te el ingreso de alimentos ni cocidos ni crudos.Cárceles ordinarias y especialesAunque funcionan dos cen­tros de reclusión para mili­tares y policías, los jueces no envían a esos recintos a todos los miembros de la Policía y las Fuerzas Arma­das que se les dictan medi­das de coerción.Los cinco militares im­plicados en la operación Coral, acusados de per­tenecer a un entramado de corrupción en perjui­cio del Estado, fueron en­viados por el Tribunal de Atención Permanente del Distrito Nacional al Centro de Corrección Najayo, San Cristóbal, que es una cár­cel común, a cumplir una medida de coerción de 18 meses de prisión preven­tiva.Antes, el Tribunal de Atención Permanente de Vi­lla Altagracia envió al Cen­tro de Corrección y Reha­bilitación El Pinalito de La Vega, con un año de prisión preventiva, a varios agen­tes policiales acusados de causarle la muerte a una pareja de pastores, hecho ocurrido en abril.Y por ese mismo crimen, el tribunal envió a otros dos policías a la cárcel de Operaciones Especiales, de Manoguayabo, y a un coro­nel lo mandó a cumplir la medida de coerción al cen­tro de corrección El Polvo­rín, en Villa Mella.LOS DETALLESCASODos centros.Los recintos penales se clasifican en peniten­ciarías, cárceles, pre­sidios e institutos es­peciales. Aqui hay dos centros para militares y policías, pero los jueces no envían a esos re­cintos a todos los mili­tares y policías.

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Fuent: Listín Diario

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