Varias explosiones en la última semana causaron escapes de gas y encendieron las alarmas. ¿Sabotaje? Dudas y especulaciones.

En las profundidades del mar hay tuberías y cables que transportan gas, petróleo y datos que no se ven y a los que nadie les presta demasiada atención. Hasta que pasa algo catastrófico.

El posible sabotaje de los gasoductos que van de Rusia a Europa saca a la luz lo vital que resultan para la vida moderna y también lo vulnerables que son a ataques, con consecuencias potencialmente desastrosas para la economía mundial.

No se conoce el origen de las explosiones, que fueron tan poderosas como para ser detectadas por monitores de terremotos del mar Báltico.

Los gobiernos europeos sospechan que esos estallidos causaron numerosas filtraciones en el gasoducto Nord Stream que dejan escapar espumosos torrentes de metano, un potente gas causante del efecto invernadero.

El gobierno de Rusia, al que muchos países miran como posible responsable, negó cualquier vínculo con estas explosiones y dijo que las especulaciones de que su aparato de seguridad había saboteado el gasoducto eran «previsibles y estúpidas’

Algunos analistas, no obstante, apuntan que el Kremlin es el que puede sacar más provecho de un incidente que hará subir los precios del gas y perjudicará a Europa, generando temor e incertidumbre, en represalia por la decisión de los europeos de acudir a otros proveedores en respuesta a la invasión rusa de Ucrania.

Debido a que un sabotaje submarino es más difícil de detectar y más fácil de negar, las explosiones encajan dentro de la estrategia militar rusa de librar «guerras híbridas». Esa es una expresión que abarcamétodos militares y no militares que buscan desestabilizar, dividir y presionar a los adversarios.

Fuente: RT

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