Llueven las denuncias en contra de la ruta que fue inaugurada hace más de un año y vendida como una conquista para quienes se desplazan en bicicleta, sin embargo, se ha convertido en el foco constante de críticas, en una especie de ring de peleas entre ciclistas y chóferes, así como en una vía caótica y desordenada.

El permanente ruido de las bocinas, el embotellamiento vehicular, los gritos y discusiones entre conductores de autobuses, carros, motores y bicicletas, para muchos, evidencia que en este caso la cura ha sido peor que la enfermedad.

Los muros divisorios o pilotillos no son respetados y muchos se encuentran en deterioro por los golpes que aparentemente han recibido, según versiones de chóferes, los accidentes son frecuentes.

Los transportistas públicos han manifestado que pocos ciclistas de la capital utilizan la vía, por lo que sugieren eliminar los pequeños muros para que el tránsito fluya en la zona.

La ciclovía parece caldo de cultivo para los problemas de tránsito aseguran quienes han sufrido las consecuencias de circular por los tramos que abarca.

Hablamos de un total de ocho kilómetros entre las avenidas Simón Bolívar, Pedro Henríquez Ureña, Doctor Delgado, Abraham Lin­coln y César Nicolás Penson.

Para algunos conductores, resulta inexplicable que el Ayuntamiento del Distrito Nacional no se haya percatado de la complicación provocada por la ciclovía, mientras otros se preguntan si antes de establecerse se hizo un estudio de impacto, a lo que ha debido seguir un monitoreo de la forma en que ha venido desarrollándose.

Quienes se quejan de la ciclovía, indican que están a favor de que se proteja a los ciclistas para un desplazamiento seguro, pero consideran que la forma en que se ha estructurado el plan no es conveniente y que incluso podría poner en riesgo a los propios pedalistas.

Algunos llegan más lejos al temer que se puedan provocar tragedias, tras advertir que de ocurrir la responsabilidad recaería en la alcaldesa Carolina Mejía, aunque la idea, el trazado y la ejecución de la ciclovía haya provenido de técnicos y asesores de tránsito urbano.

Los conductores aseguraron a Noticias SIN que se les dificulta trabajar por los largos taponamientos que se forman en la vía, debido a que solo hay disponible un carril y poco más de la mitad del otro para todos los conductores.

Los choferes del transporte colectivo manifestaron que pocos ciclistas de la capital utilizan la vía, por lo que entienden que se hace necesario eliminar los pequeños muros  para que el tránsito fluya en la zona.

En la avenida Bolívar también se pudo observar que faltaban muros de la ciclovía y choferes que salían  de otras calles o edificios hicieron giros amplios para evitar chocar contra alguno y  algunos conducían sobre ellos para entrar a alguna entidad.

Los conductores  que cruzan desde la avenida Abraham Lincoln a la Pedro Henríquez Ureña, donde inicia la ciclovía, solo pueden conducir por el segundo carril, ya que el primero es utilizado casi a la mitad por la ciclovía y el tercero es usado como parqueo por los residentes de la zona casi en su totalidad.

La señalización  de la ciclovía en la Pedro Henríquez Ureña  llega hasta la avenida Delgado, donde solamente hay letreros que indican a los ciclistas que esa vía forma parte de la ruta, hasta el Parque Independencia, donde continúan las líneas.

Durante las horas de la mañana Noticias SIN solo pudo observar una personas en bicicleta utilizando ciclovía del Distrito Nacional.

Origen: SIN

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